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Obstáculos para la adopción a gran escala del SAF
El combustible de aviación sostenibles (SAF) son una de las soluciones más prometedoras para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en la aviación. Sin embargo, su adopción masiva enfrenta ciertas barreras que no podemos pasar por alto.
Uno de los principales desafíos es el costo. El SAF es entre 3 y 4 veces más caro que el queroseno convencional, esto limita su uso generalizado. Además, la oferta es insuficiente para satisfacer la demanda, con una producción que representa apenas el 0.3% del combustible de aviación global en 2024, según la IATA.
Otro obstáculo es la falta de infraestructura para la producción y distribución de SAF. Muchos aeropuertos y aerolíneas aún no cuentan con la logística necesaria para integrar estos combustibles en sus operaciones. Asimismo, la falta de incentivos financieros y la incertidumbre regulatoria frenan la inversión en nuevos proyectos de SAF.
Innovaciones y tecnologías emergentes en el desarrollo de combustibles de aviación sostenibles
A pesar de los desafíos, la tecnología de producción de SAF está evolucionando rápidamente. Existen dos tipos principales de SAF: el bio-SAF, producido a partir de aceites naturales o biomasa, y el e-SAF, generado mediante procesos termoquímicos que combinan carbono e hidrógeno.
El bio-SAF es actualmente la tecnología más madura y económica, con varios proyectos en desarrollo en Norteamérica y Europa. Sin embargo, su producción a gran escala enfrenta limitaciones debido a la disponibilidad de materia prima sostenible. Por otro lado, el e-SAF tiene un potencial transformador más alto, ya que puede utilizar energía renovable para sintetizar combustible, aunque sus costos de producción siguen siendo elevados.
La investigación en nuevas materias primas también está avanzando. Empresas como Boeing y Airbus están explorando tecnologías de captura de carbono y procesos innovadores para mejorar la eficiencia del SAF y reducir sus costos de producción.
Políticas y regulaciones gubernamentales que impulsan el SAF
Las regulaciones gubernamentales juegan un papel clave en la adopción del SAF. La Unión Europea ha implementado el programa ReFuelEU Aviation, que establece cuotas obligatorias de SAF en el combustible de aviación. De manera similar, en Estados Unidos, la Ley de Reautorización de la FAA introduce medidas para financiar la investigación y el desarrollo de infraestructura SAF.
A nivel global, los mandatos de reducción de emisiones han impulsado acuerdos voluntarios entre aerolíneas y gobiernos para fomentar el uso de SAF. Sin embargo, la falta de armonización en las políticas internacionales y la incertidumbre sobre incentivos fiscales continúan siendo barreras para la expansión del mercado.
Aerolíneas y fabricantes que impulsan el uso de SAF como combustible de aviación sostenible
Grandes aerolíneas como United Airlines y Lufthansa han lanzado programas para incentivar el uso de SAF mediante acuerdos de compra a largo plazo. United Airlines, por ejemplo, ha creado la iniciativa Eco-Skies Alliance, que permite a clientes corporativos financiar SAF y reducir su huella de carbono.
Fabricantes como Airbus y Boeing también están desempeñando un papel clave. Airbus ha implementado el modelo «book and claim», que permite a las aerolíneas comprar certificados de SAF, incluso si no pueden abastecerse físicamente en sus aeropuertos de origen. Boeing, por su parte, ha firmado acuerdos con Norsk e-Fuel para desarrollar plantas de producción de e-SAF en Europa.
Impacto económico de la transición al SAF en la aviación
El alto costo del SAF como combustible de aviación sostenible, impacta directamente en la rentabilidad de las aerolíneas y los precios de los boletos aéreos. Sin subsidios o incentivos fiscales, las aerolíneas se ven obligadas a transferir parte del costo a los pasajeros, lo que podría afectar la demanda de vuelos en el corto plazo.
A largo plazo, sin embargo, la expansión de la producción de SAF podría reducir costos a través de economías de escala y mejoras tecnológicas. Los inversores también están observando el mercado SAF con interés, ya que representa una oportunidad de crecimiento en la transición hacia una aviación más sostenible.
El SAF es una solución fundamental para descarbonizar la aviación, pero su adopción enfrenta importantes barreras económicas, tecnológicas y regulatorias. La colaboración entre gobiernos, aerolíneas, fabricantes y proveedores de energía es esencial para superar estos desafíos. Con una mayor inversión, regulaciones claras y avances tecnológicos, el SAF podría convertirse en el combustible dominante de la industria aérea en las próximas décadas.