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El panorama actual de la industria del turismo, discutido en los foros de Fiturtechy Negocios, dejó de centrarse en la fascinación por lo nuevo para enfocarse en la cruda realidad de la implementación y el dominio del dato. La inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser una promesa de marketing para convertirse en un desafío de arquitectura de datos.
La verdadera relevancia de esta tecnología reside en su poder para reestructurar la eficiencia operativa desde el núcleo del negocio.
Marriott y Hilton como casos de éxito en el domino del dato: El fin de la ilusión tecnológica y el retorno a los procesos base
La implementación de inteligencia artificial en el sector hospitalario ha estado plagada de una expectativa errónea: la idea de que la herramienta solucionará problemas por sí sola. Rafael del Castillo Ferreira, referente en el sector, sostiene que la IA no tiene utilidad si no se inserta en procesos operativos previamente optimizados. Si el objetivo es reducir costos de personal por temporada o mejorar el mantenimiento, la IA necesita directrices concretas para actuar.
El principal obstáculo identificado es la fragmentación de la información. Un hotel promedio opera con una multitud de herramientas que no se comunican entre sí: el sistema de gestión de propiedades (PMS), el motor de reservas (CRS), el gestor de ingresos (RMS), los puntos de venta (POS) y los sistemas contables. Intentar unir estos hilos creando una nueva herramienta desde cero es un error común.
La estrategia ganadora, adoptada por gigantes como Marriott y Hilton, consiste en no alterar el PMS tradicional, sino en construir un entorno independiente conocido como lago de datos o Data Lake.
Este lago de datos centraliza toda la información de la propiedad, desde cifras contables hasta métricas operativas variables. Al darle un tratamiento a esta data de manera estándar y abierta, la organización adquiere la capacidad de aplicar cualquier IA sin enfrentar la fragmentación del sistema. Sin este cimiento, cualquier intento de automatización se vuelve complejo y poco escalable pues se pierde el dominio del dato. La clave es entender que el diseño de cómo se alojan y estandarizan los datos es la tarea prioritaria antes de cualquier implementación de algoritmos avanzados.
La IA no va al frente: El valor de la eficiencia en el Back of the House
Contrario a la tendencia popular de colocar interfaces de IA frente al cliente, la verdadera rentabilidad se encuentra en la automatización de los procesos internos o Back of the House. La hospitalidad es, por definición, un negocio de personas. El contacto directo con el huésped debe ser preservado para el talento humano, mientras que la IA se encarga de liberar ese tiempo eliminando tareas administrativas que consumen horas productivas.
Anteriormente, obtener estos datos requería que los equipos de sistemas rescataran información de repositorios aislados de forma manual. Hoy, un sistema con un lago de datos bien estructurado puede generar reportes estandarizados para todo el equipo en cuestión de segundos.
Esto impacta directamente en la toma de decisiones. La IA no decide, pero proporciona el contexto necesario para que el personal aumente su capacidad de análisis. Áreas como la asignación de habitaciones, la elaboración de forecasts de personal, la gestión de turnos y los cierres por mantenimiento se ven transformadas. Al automatizar estas funciones, se mejoran los costos y se optimizan los precios, permitiendo que el personal de recepción o atención al cliente se enfoque en brindar una experiencia de calidad, evitando fallos técnicos durante los procesos de registro que suelen generar fricción innecesaria.
El turismo en un punto de inflexión frente a la IA
La industria se encuentra en un punto de inflexión donde la diferencia entre el éxito y el estancamiento depende de la capacidad de desaprender modelos de gestión tradicionales para adoptar estructuras dinámicas. La IA, por sí misma, no es una solución mágica; es un acelerador que requiere procesos definidos y objetivos claros. Implementar tecnología sin un problema específico que resolver, como la optimización de costos energéticos o el mantenimiento preventivo, suele derivar en resultados nulos.
El sector hotelero enfrenta un déficit crítico en la gestión de sus propios activos informativos, es decir la ausencia en el domino del dato les está jugando en contra. La estrategia ganadora se enfoca en diseñar sistemas que permitan el flujo de datos limpios y accionables.

