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La movilidad turística está dejando de ser un servicio complementario para convertirse en un factor estructural de competitividad. Entre 2026 y 2030, México enfrentará un reto enorme: integrar la movilidad eléctrica como parte central de su oferta turística o perder relevancia.
Hoy en día ya existen destinos que avanzan hacia modelos bajos en emisiones, digitales y centrados en la experiencia del viajero.
El turista global ha cambiado. Hoy en día elige destinos por su coherencia ambiental, facilidad de desplazamiento y previsibilidad logística. En ese contexto, la transición hacia vehículos eléctricos y sistemas de movilidad limpia dejó de ser una iniciativa aspiracional para ser una condición de permanencia en el mercado internacional.
La realidad actual: expectativas del viajero vs infraestructura disponible en movilidad eléctrica turística
México avanza, pero de forma desigual. Al cierre de 2025, el país superó las 56,000 posiciones de carga entre públicas y privadas. Sin embargo, solo alrededor de 4,060 corresponden a infraestructura pública, un número aún insuficiente para atender flujos turísticos intensivos, en especial en aeropuertos y destinos de alta concentración hotelera.
Aquí se presenta el primer gran cuello de botella: los puntos de entrada al país.
Aeropuertos y arrendadoras: el principal desafío operativo de la movilidad eléctrica turística
El sector de rent-a-car es clave para el turismo de alto valor. No obstante, la adopción de vehículos eléctricos en las arrendadoras apenas alcanza el 4% de la flota. La razón no es tecnológica, sino operativa y financiera.
Un aeropuerto puede mover miles de vehículos al día. Tomando en cuenta el caso que se trató en Fiturtechy sostenibilidad durante la mesa de debate “Movilidad limpia o extinción: Reinventando el transporte turístico”, México está en desventaja.
Juan Luis Barahona Pdte Fed Nac de Vehículos de Alquiler (FENEVAL) habló sobre la problemática del aeropuerto en donde miles de autos se rentan a diario. Este volumen requiere un equipo de cargadores que no existe hoy en día.
Por ejemplo en Palma de Mallorca en un día puede haber un trasiego de al menos 8 mil vehículos al día. Cargar un vehículo toma al menos 30 minutos al día, eso suma un total de 2 mil horas. Esto a su vez requiere cargadores de alta velocidad que soporten un trabajo de 2 mil horas o muchos que trabajen por media hora.
Cada carga eléctrica, incluso en sistemas rápidos, implica tiempos que reducen la rotación del activo. Hoy, un vehículo eléctrico se utiliza hasta un 35% menos que uno de combustión, afectando directamente la rentabilidad. Sin cargadores de alta potencia capaces de sostener operaciones continuas, el modelo no escala.
La paradoja climática y la experiencia del usuario en movilidad eléctrica turística
A esto se suma un factor crítico en México: el clima. En destinos de playa, las altas temperaturas pueden reducir la autonomía de las baterías hasta en un 50%. Para el turista, esto se traduce en ansiedad, incertidumbre y fricción en la experiencia.
La experiencia en destinos de clima extremo es uno de los mayores riesgos para la movilidad eléctrica turística. Juan Luis Barahona advierte que en el caso de Madrid en zonas de altas temperaturas, la autonomía real de los vehículos puede reducirse hasta en un 50%, generando fricción directa en la experiencia del visitante.
En pruebas reales, un vehículo con autonomía nominal de 500 kilómetros puede ver reducida su capacidad a apenas 250 kilómetros en pocos días de uso intensivo bajo calor elevado.
El problema se agrava cuando el turista intenta recargar y se encuentra con hubs no operativos, sistemas de acceso poco claros o saturación de usuarios locales, lo que deriva en tiempos de espera, incertidumbre y pérdida de confianza. Este escenario confirma que la movilidad eléctrica turística sigue siendo compleja.
Sin infraestructura de carga confiable y sin información clara y anticipada sobre las opciones disponibles, el riesgo pasa de ser técnico a reputacional para el destino. El problema no es solo la autonomía real, también es la falta de información clara, integrada y confiable sobre dónde cargar, cuánto cuesta y si el punto estará operativo.
Hacia un ecosistema de movilidad eléctrica turística sostenible (2026-2030)
La experiencia europea, particularmente en ciudades como Madrid, muestra que la movilidad eléctrica turística funciona cuando se construye un ecosistema completo. Para México, la estrategia debe apoyarse en tres ejes claros.
Hubs de movilidad inteligente: más que estacionamientos
El futuro no está en sumar cargadores aislados, sino en reconvertir estacionamientos tradicionales en hubs de movilidad eléctrica turística. Estos espacios deben integrar carga eléctrica de alta potencia, consignas de equipaje, conexión con transporte público eficiente y acceso a micromovilidad.
Para el turista ejecutivo o de alto gasto, esto significa opciones. Puede elegir auto eléctrico, metro, autobús exprés o bicicleta sin perder tiempo ni claridad. Para el destino, implica menos congestión, mejor gestión urbana y mayor permanencia del visitante. Sin embargo este escenario en diversos puntos de México no son opción debido a la ocmplejidad geográfica.
Digitalización y transparencia como habilitadores de confianza
La tecnología ya existe, pero debe integrarse. Plataformas digitales tipo Smart Tourist permiten visualizar en tiempo real rutas, tiempos, costos y disponibilidad de servicios. Integrar transporte público, Tren Maya, Metrobús, arrendadoras y puntos de carga en una sola experiencia digital es clave para eliminar fricciones.
Un turista informado toma mejores decisiones y está más dispuesto a adoptar movilidad eléctrica si percibe previsibilidad.
Colaboración público-privada y viabilidad financiera de la movilidad eléctrica turística
México ya cuenta con incentivos importantes. La deducción de ISR para vehículos eléctricos es superior a la de combustión. La infraestructura de carga instalada en espacios públicos puede acceder a créditos fiscales de hasta el 30% de la inversión. Además, los vehículos eléctricos están exentos de ISAN y, en varias entidades, de tenencia y restricciones de circulación.
Sin embargo, estos incentivos deben comunicarse mejor y complementarse con esquemas financieros como el leasing vehicular, que permite renovar flotas sin descapitalizarse y maximizar beneficios fiscales. Para 2026, este modelo se perfila como la vía más eficiente para arrendadoras y corporativos turísticos.
Impacto esperado en la industria turística
La movilidad eléctrica turística reconfigura la propuesta de valor del destino.
Para hoteles, significa atraer a un viajero más consciente y de mayor poder adquisitivo. Para aeropuertos y arrendadoras, implica eficiencia operativa a mediano plazo. Para gobiernos locales, reduce presión ambiental y mejora la calidad de vida urbana.
México tiene la oportunidad de desarrollar corredores turísticos eléctricos que conecten destinos estratégicos como la Riviera Maya, Baja California o el Bajío. Integrar estos corredores con proyectos como el Tren Maya puede posicionar al país como líder regional en turismo sostenible.
Movilidad eléctrica turística: de iniciativa aislada a política de Estado
Entre 2026 y 2030, la movilidad limpia en México debe consolidarse como una política de Estado integrada a la oferta turística nacional. El objetivo es claro: permitir que el visitante recorra el país de forma conectada, predecible y responsable.
La tecnología está disponible. Los incentivos existen. La demanda del turista ya cambió. El reto real es acelerar la infraestructura de carga rápida, coordinar actores públicos y privados, y educar al usuario final.
La movilidad eléctrica turística bien ejecutada, es rentable, sencillo y estratégico

