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El programa Global Entry quedó suspendido de forma indefinida como consecuencia del cierre parcial del gobierno federal de Estados Unidos iniciado el 14 de febrero de 2025. La paralización afectó a millones de viajeros frecuentes y encendió las alarmas de una industria que depende, de la fluidez operativa en los puntos de entrada al país.
Global Entry es administrado por la Agencia de Protección Aduanera y Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) y forma parte del ecosistema de Programas de Viajero Confiable del gobierno estadounidense, junto con TSA PreCheck. Ambos programas fueron concebidos para agilizar el procesamiento de pasajeros de bajo riesgo, reducir tiempos de espera en aduanas y optimizar los recursos humanos de seguridad en aeropuertos internacionales.
En qué consiste el Global Entry y cómo funciona el reinicio
El 10 de marzo de 2025, la administración Trump anunció la restauración del programa Global Entry, según reportó The New York Times. El reinicio entró en vigor el miércoles 11 de marzo, reactivando los quioscos de procesamiento en aeropuertos internacionales y permitiendo que los participantes registrados retomen la entrada preferencial al regresar de viajes al extranjero.
El programa funciona mediante un esquema de verificación previa: Los participantes pasan por una revisión de antecedentes, proporcionan datos biométricos y, una vez aprobados, pueden utilizar quioscos automatizados a su llegada a Estados Unidos, evitando las filas regulares de inspección aduanera.
En 2025, el programa logró reducir los tiempos de espera en un 70 por ciento y ahorró más de 300,000 horas de trabajo a los oficiales fronterizos, de acuerdo con cifras de la U.S. Travel Association.
El shutdown y sus efectos sobre la infraestructura de viaje y el Global Entry
El cierre parcial del gobierno impactó principalmente al Departamento de Seguridad Nacional (DHS), bajo cuya jurisdicción opera la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA). Durante semanas, los oficiales de seguridad aeroportuaria continuaron presentándose a trabajar sin recibir pago, una situación que generó un debate público sobre la sostenibilidad del sistema y la responsabilidad del Estado hacia sus trabajadores esenciales.
La presión del sector como catalizador del cambio
El regreso de Global Entry fue el resultado de una campaña coordinada entre la industria turística, legisladores y funcionarios gubernamentales. Una coalición de asociaciones del sector, encabezada por la U.S. Travel Association, realizó gestiones directas ante el Congreso y la administración federal para subrayar el valor económico y operativo de los Programas de Viajero Confiable. La presión pública y la evidencia de eficiencia terminaron inclinando la balanza.
A quién va dirigido el Global Entry y qué beneficios ofrece
El reinicio del programa Global Entry beneficia de manera directa a los viajeros frecuentes internacionales: ejecutivos corporativos, viajeros de negocios, turistas de alto valor y residentes legales que realizan desplazamientos regulares entre Estados Unidos y otros países. Para las corporaciones turísticas con operaciones transfronterizas, la reactivación implica una mejora inmediata en la experiencia de sus clientes y una reducción en las fricciones operativas asociadas al retorno al país.
Más allá del viajero individual, el impacto del reinicio del programa Global Entry en el turismo internacional se extiende a aerolíneas, operadores de tours, agencias de viajes corporativas y hoteles de alto segmento, cuyos huéspedes internacionales dependen de procesos de entrada ágiles para mantener la percepción de valor de sus experiencias de viaje.
Impacto del TSA Global Entry en la industria turística
El impacto del reinicio del programa Global Entry en el turismo internacional debe leerse en dos planos: el operativo inmediato y el estratégico a mediano plazo.
En el plano inmediato, la reactivación reduce la presión sobre los puntos de entrada, normaliza los flujos de pasajeros y elimina una fricción que había comenzado a influir en las decisiones de itinerario de viajeros frecuentes. Las empresas con programas de viajes corporativos pueden restablecer sus protocolos estándar de gestión de viajes sin necesidad de contemplar contingencias adicionales por demoras en aduana.
En el plano estratégico, el episodio deja una lección clara para los ejecutivos del sector: la política fiscal y los ciclos de gobierno inciden directamente sobre la infraestructura de viaje.
TSA Global Entry: La campaña «Pay Federal Aviation Workers» y lo que queda pendiente
Aunque el reinicio del programa es una victoria para el sector, Geoff Freeman, presidente y CEO de la U.S. Travel Association, fue enfático al señalar que la batalla no ha terminado. Los trabajadores de la TSA continúan prestando sus servicios sin remuneración, lo que representa un riesgo latente para la estabilidad del sistema de aviación. La campaña «Pay Federal Aviation Workers», impulsada por una coalición de asociaciones del sector, sigue activa para presionar al Congreso a resolver el cierre parcial del gobierno y garantizar el pago a estos trabajadores esenciales.
La industria turística es consciente de que un sistema de seguridad aérea debilitado por la falta de pago a sus operadores representa un riesgo que va más allá de la incomodidad operativa: afecta la percepción de seguridad del destino y, con ello, la demanda.
El poder del segmento turístico en el retorno del Global Entry
La velocidad con que la industria movilizó argumentos técnicos, datos de eficiencia y presión política para revertir la suspensión del programa demuestra que la acción colectiva y la evidencia bien fundamentada son herramientas más poderosas que la espera pasiva.
La pregunta que queda abierta no es si situaciones similares volverán a presentarse,los ciclos políticos lo hacen casi inevitable, sino si el sector estará preparado para responder con la misma eficacia y velocidad cuando ocurran.

