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El colapso…
De forma intempestiva, la aerolínea Magnicharters canceló sus operaciones el sábado 11 de abril de 2026, afectando a pasajeros justo en el último fin de semana de vacaciones de Semana Santa. Alrededor de 450 pasajeros quedaron varados únicamente en el Aeropuerto Internacional de Cancún, debido a la falta de apoyo la gobernadora de Quintana Roo Mara Lezama decidió hacerce cargo de la situación de manera personal.
Los afectados llegaron al aeródromo con la intención de abordar sus vuelos con normalidad, pero al momento del abordaje ningún empleado de Magnicharters se encontraba en el lugar. El personal de la compañía se había retirado sin comunicar nada a los pasajeros. El sábado se registraron seis vuelos cancelados desde y hacia Monterrey y Ciudad de México, ya que el personal de la aerolínea no se presentó, lo que llevó a la intervención de personal de Aeropuertos del Sureste (ASUR) para apoyar a quienes estaban varados en las salas.
La versión oficial de Magnicharters sobre la suspensión de sus operaciones
En un comunicado, la empresa señaló: «A nuestros clientes les comunicamos que tenemos problemas logísticos, razones por las cuales no pudimos cumplir con nuestros vuelos del día 11 de abril del 2026, y seguramente no podremos hacerlo en las próximas dos semanas. Por tal motivo les pedimos y agradecemos su comprensión y en alguna forma les compensaremos el inconveniente.»
La empresa destacó su trayectoria y lamentó los hechos: «empresa con 30 años de servicio, en los que ha ofrecido a millones de pasajeros las mejores condiciones de calidad, comodidad y seguridad, lamenta profundamente esta situación.» Sin embargo, en ningún momento la aerolínea ofreció mayor detalle sobre la naturaleza de los «problemas logísticos» ni un calendario concreto de reanudación.
La versión interna apunta a algo más grave: los pilotos de la aerolínea señalaron que la empresa mantiene un adeudo de aproximadamente seis meses en viáticos, lo que los llevó a suspender sus asignaciones de vuelo como medida de presión laboral. Aclararon que su decisión no tiene fines sindicales ni políticos, sino que se basa en el cumplimiento de la legislación laboral vigente. Este no sería un problema nuevo: en diciembre de 2025, un vuelo de Magnicharters con destino a Cancún registró un incidente en el AICM, donde el capitán informó a los pasajeros sobre su relevo del cargo y expuso señalamientos relacionados con pagos pendientes. Tras el evento, la Agencia Federal de Aviación Civil inició un procedimiento administrativo.
La respuesta de la Profeco y las autoridades
La Profeco informó que los módulos en los aeropuertos de Cancún y la Ciudad de México han estado asesorando a las personas afectadas. Explicó que hasta el momento solo se han recibido formalmente cinco quejas, y que mantiene comunicación con la SICT, así como con personal de Aeroméxico, Viva Aerobus y Volaris, para coordinar alternativas a los pasajeros afectados.
Lamentablemente para los pasajeros de Magnicharters, el apoyo en el resto de las aerolíneas fue insuficiente. En redes sociales los usuarios hicieron saber a la profeco que las aerolíneas mencionadas estaban cobrando los vuelos a precios excesivos
Por parte de la SICT, se dispuso un vuelo de apoyo para personas varadas en Cancún con destino a Monterrey, y se informó que los pasajeros pueden acercarse al Grupo Aeroportuario del Sureste (ASUR) para recibir orientación.
La SICT precisó además que Magnicharters tiene responsabilidad patrimonial frente a los pasajeros varados, y que la Ley de Aviación Civil establece que la aerolínea debe prestar el servicio de forma ininterrumpida. La suspensión total o parcial del servicio requiere autorización previa y justificación documentada, circunstancias que «deben demostrarse con anticipación a la suspensión del servicio, y no en plena temporada alta e intempestivamente.»
Las quejas en redes sociales
Las redes sociales se convirtieron en el principal escaparate del caos. Un pasajero afectado del vuelo 161 escribió en redes: «@Profeco el módulo del aeropuerto es solo de información, no pudimos levantar la denuncia por la simulación, ya que documentaron, recibieron equipaje aún sabiendo que no estaban operando y abandonaron el aeropuerto, quedando desprotegidos.»
Otro usuario reclamó: «@Magnicharters estoy varado en Cancún porque cancelaste tu vuelo 162 de hoy sábado 11 de abril a Monterrey y nadie de tu gente hizo acto de presencia para informar y resolver. Prácticamente huyeron y ya estábamos en la puerta de abordar.»
La situación se prolongó hasta la madrugada del domingo; algunos pasajeros durmieron en el aeropuerto entre maletas, esperando información. Al día siguiente, los boletos de emergencia en otras aerolíneas llegaron a costar más de 7 mil pesos por persona, y una familia reportó haber gastado hasta 25 mil pesos para poder regresar a casa. Los pasajeros reunidos en la terminal amenazaron con promover una demanda colectiva contra la empresa.
Usuarios en redes sociales reportaron que pasajeros en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México también quedaron varados, pues sus vuelos con destino a Cancún nunca llegaron a concretarse.
¿Por qué Magnicharters decidió fallar a sus usuarios? Contexto y panorama
Magnicharters es una de las aerolíneas más pequeñas en México, pero atiende a más de 200 mil pasajeros anuales. Opera con solo dos aeronaves en cinco aeropuertos, y al cierre del primer bimestre del año ya registraba una caída del 5% en el número de viajeros atendidos. La crisis llega en el peor momento posible: el fin de la temporada vacacional más importante del año, con miles de familias, adultos mayores y niños intentando regresar a sus hogares antes del inicio de clases y la semana laboral.
Toda empresa puede pasar por momentos complicados y se vale. Lo que no está bien es dejar a clientes directos y B2B sin apoyo.

