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La Autoridad de Competencia y Mercados del Reino Unido (CMA, por sus siglas en inglés) abrió una investigación antimonopolio contra tres de las corporaciones hoteleras más influyentes del mundo Hilton, InterContinental Hotels Group (IHG) y Marriott. La acusación central: Que estas compañías habrían compartido información sensible a través de esta herramienta de terceros, lo que potencialmente habría limitado la competencia real entre ellas y, en consecuencia, perjudicado al consumidor final.
CMA decidió incluir en la investigación a CoStar Group, empresa propietaria de STR, una plataforma de datos y analítica para la industria de la hospitalidad.
En qué consiste la investigación antimonopolio y cómo funciona el mecanismo cuestionado
La CMA investiga si el uso compartido de una herramienta de analítica de datos de terceros constituye una práctica anticompetitiva. Cuando empresas rivales acceden a la misma plataforma y comparten información operativa sensible, como niveles de ocupación, tarifas diarias promedio e ingresos por habitación disponible, reducen la incertidumbre que normalmente existe entre competidores.
En condiciones normales de mercado, cada cadena toma decisiones de precios sin saber con exactitud cómo actuará la competencia. Esa incertidumbre es la que genera presión para ofrecer mejores tarifas al consumidor.
La defensa del sector y el precedente en Estados Unidos sobre la investigación antimonopolio
CoStar respondió a la investigación con sorpresa institucional, señalando que su plataforma ha sido utilizada durante décadas de manera legítima por empresas privadas y organismos públicos por igual para evaluar dinámicas de mercado. La empresa anunció su plena cooperación con la CMA.
En septiembre del año anterior, Hilton, Marriott, Hyatt y CoStar lograron desestimar en Estados Unidos una demanda colectiva de consumidores que alegaban que el intercambio de datos de ingresos entre cadenas mantuvo artificialmente elevadas las tarifas hoteleras. Sin embargo, una victoria legal en jurisdicción estadounidense no garantiza el mismo resultado ante un regulador europeo con poderes de investigación distintos y una cultura regulatoria históricamente más agresiva frente a las grandes corporaciones.
La investigación de la CMA podría derivar en consecuencias que trascienden al mercado británico. Si el regulador determina que el intercambio de datos a través de STR u otras plataformas similares constituye una práctica anticompetitiva, sentará un precedente que otros reguladores en la Unión Europea, América Latina o Asia-Pacífico podrían adoptar como marco de referencia.
Lo veíamos venir: La ley no le lleva el paso a la tecnología
La investigación de la CMA contra Hilton, IHG, Marriott y CoStar demuestra que los reguladores están construyendo los marcos jurídicos para intervenir en mercados donde la tecnología de datos ha alterado las reglas de la competencia sin que la legislación haya logrado seguirle el ritmo.
La regulación antimonopolio en la industria turística hoy abarca el ecosistema completo de herramientas de datos compartidos, plataformas de benchmarking y cualquier mecanismo que reduzca de forma artificial la incertidumbre entre competidores.
La industria hotelera opera bajo una presión constante: Maximizar ingresos en mercados altamente competitivos mientras enfrenta la vigilancia creciente de organismos reguladores.
¿Es tiempo de adaptarse a las nuevas reglas? La industria turística global observa este caso con atención, pues su desenlace definirá nuevas reglas del juego para todos sus participantes.

