Una jugada estratégica para redefinir la movilidad inteligente
La empresa singapurense Grab Holdings ha anunciado una inversión de 60 millones de dólares en la startup alemana Vay Technology, pionera en conducción remota y teleoperación de vehículos eléctricos. Con este movimiento, Grab refuerza su estrategia de movilidad híbrida y su transición hacia modelos que integren autonomía, operación remota y experiencia humana.
La compañía ha adelantado que podría ampliar su participación hasta 350 millones de dólares adicionales, dependiendo del desempeño financiero y regulatorio de Vay. El cierre del acuerdo se espera para el cuarto trimestre de 2025.
Este paso estratégico posiciona a Grab frente a competidores globales como Uber, Didi y GoTo, abriendo una nueva etapa en la carrera por dominar la movilidad del futuro en el Sudeste Asiático.
¿Qué es Vay y cómo funciona su modelo de conducción remota?
Vay Technology, con sede en Berlín, desarrolla sistemas de teleoperación automotriz que permiten controlar vehículos eléctricos a distancia en entornos urbanos. A diferencia de los robotaxis autónomos, los coches de Vay no se conducen solos: son operados por controladores humanos remotos antes y después del viaje.
Así funciona el servicio:
- Solicitud del vehículo: el usuario pide un coche desde la app de Vay.
- Entrega remota: un operador conduce el auto hasta el cliente utilizando una conexión 5G segura.
- Conducción del usuario: el cliente toma el control y maneja normalmente durante su trayecto.
- Retiro remoto: al finalizar, el operador remoto retoma el control y desplaza el vehículo al siguiente punto de servicio.
Este sistema optimiza la flota, elimina la necesidad de estacionamiento del usuario y reduce los costos operativos frente a los modelos tradicionales de carsharing.
Además, los datos generados durante la conducción remota alimentan sistemas de inteligencia artificial y aprendizaje automático, acelerando el desarrollo de funciones autónomas.
Grab y su modelo híbrido: tecnología que complementa a los conductores
Para Anthony Tan, cofundador y CEO de Grab, la apuesta es clara:
“Creemos que el futuro de la movilidad en el Sudeste Asiático será híbrido, combinando la experiencia de nuestros conductores socios con vehículos autónomos y servicios de conducción remota”.
El enfoque híbrido de Grab busca equilibrar la automatización con la inclusión laboral, evitando una disrupción total del ecosistema de socios conductores que hoy sustenta su red.
Esta estrategia también se alinea con la diversidad de infraestructuras y regulaciones en la región, donde los vehículos completamente autónomos aún enfrentan limitaciones técnicas y legales. En ese contexto, la teleoperación surge como un puente realista y escalable hacia la autonomía plena.
Sinergias y expansión: del Sudeste Asiático a Estados Unidos
La inversión permitirá a Vay acelerar su crecimiento en el mercado estadounidense, donde atiende a usuarios que buscan opciones flexibles y sostenibles sin necesidad de poseer un automóvil.
Grab aportará su experiencia en operación de flotas, entrada a nuevos mercados y marketing de movilidad, con el objetivo de replicar el modelo de Vay en el Sudeste Asiático.
Ambas compañías planean compartir datos y capacidades tecnológicas para mejorar los sistemas de percepción, localización y toma de decisiones de los vehículos. Los datos reales de teleoperación de Vay alimentarán el desarrollo de modelos de IA más precisos y seguros, aplicables a la futura red de movilidad autónoma de Grab.
Teleoperación vs autonomía: ventajas competitivas para Grab
Mientras empresas como Uber y Lyft han reducido su inversión directa en tecnologías autónomas, Grab adopta una estrategia integral que combina:
- Teleoperación humana para despliegues inmediatos.
- Conducción autónoma progresiva, basada en datos reales.
- Participación activa de conductores socios, garantizando continuidad operativa.
Este enfoque híbrido ofrece beneficios estratégicos frente a la autonomía total:
- Despliegue más rápido en ciudades con marcos regulatorios variables.
- Mayor flexibilidad operativa en zonas urbanas complejas.
- Reducción de costes en mantenimiento y rotación de vehículos eléctricos.
- Contribución a la sostenibilidad urbana, en línea con las metas ambientales de la región.
La “Grab inversión Vay futuro teleoperación Sudeste Asiático” representa un modelo de transición que equilibra rentabilidad, innovación y responsabilidad social.
Retos y perspectivas del modelo de conducción remota
Aunque prometedor, el modelo de Vay enfrenta retos técnicos y regulatorios.
Entre ellos destacan:
- Necesidad de conectividad ultrarrápida (5G o superior) para evitar latencia.
- Ciberseguridad y protección de datos en redes de control remoto.
- Aprobaciones regulatorias locales para permitir la operación sin conductor presente.
Aun así, Vay considera que su enfoque ofrece ventajas frente a la autonomía pura. Los datos generados en cada trayecto alimentan sistemas de visión y control que, con el tiempo, permitirán una conducción cada vez más automatizada, sin depender únicamente de entornos simulados o pruebas limitadas.
En este sentido, la “Grab estrategia híbrida vehículos autónomos conductores-socios” se consolida como una visión de transición responsable hacia la movilidad del futuro.
Impacto esperado en el futuro del transporte
La inversión en Vay no solo diversifica el portafolio tecnológico de Grab, sino que marca un cambio estructural en la industria global de movilidad.
La combinación de conducción remota, flotas eléctricas y datos operativos en tiempo real abre camino a un modelo de movilidad más eficiente, sostenible y económicamente viable.
Además, si se cumplen los objetivos financieros y regulatorios acordados, Grab podría incrementar su participación hasta el control mayoritario en tres años, consolidando su rol como operador líder en movilidad conectada y autónoma.
Grab y la conducción remota: Un puente inteligente hacia la autonomía
La inversión de Grab en Vay representa algo más que un acuerdo financiero. Es una declaración estratégica sobre cómo evolucionará el transporte en la próxima década.
La teleoperación no sustituye la conducción humana ni la autonomía total, sino que conecta ambas realidades mediante un modelo escalable, rentable y adaptable a distintos entornos. Grab apuesta por una autonomía responsable, impulsada por datos reales y respaldada por el talento humano, donde la tecnología amplía capacidades sin reemplazarlas.

