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Según la más reciente encuesta global de pasajeros de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), el número de viajeros que utilizan dispositivos móviles y tecnología biométrica en cada etapa del viaje aéreo ha alcanzado un récord histórico. La Tecnología móvil llegó a su periodo de mayor adopción.
El estudio revela que 78 % de los pasajeros quieren usar su smartphone para reservar, pagar vuelos y navegar los puntos de control en aeropuertos. Entre los usos más comunes, 19 % prefiere las apps móviles para reservar, 28 % emplea billeteras digitales para pagar y 35 % genera etiquetas de equipaje desde su teléfono durante el check-in. Todas estas cifras aumentaron frente a 2024, confirmando la consolidación del móvil como eje central del viaje.
Nick Careen, Vicepresidente Senior de Operaciones, Seguridad y Protección de IATA, resume la tendencia: “Los pasajeros quieren gestionar su viaje como manejan el resto de su vida: desde su smartphone y con una identidad digital”.
El ascenso de la tecnología biométrica
La adopción de tecnología biométrica —principalmente reconocimiento facial y huellas digitales— también crece a ritmo acelerado. IATA señala que su uso aumentó casi 20 puntos porcentuales desde 2022, y que uno de cada dos pasajeros ya ha utilizado biometría en alguna parte del proceso de viaje. Además, 85 % de quienes la usaron reportaron satisfacción con la experiencia.
El motivo principal es la comodidad. El 74 % de los viajeros está dispuesto a compartir su información biométrica para evitar mostrar pasaporte o pase de abordar en los puntos de control, incluyendo check-in, seguridad, migración y embarque.
Un ejemplo reciente: Emirates inauguró en el Aeropuerto Internacional de Dubái (DXB) un sistema de puntos de control biométricos integrados que elimina la necesidad de mostrar documentos físicos. El viajero puede pasar desde el check-in hasta la sala VIP y el abordaje sin sacar el pasaporte del bolsillo.
Tecnología biométrica: El smartphone como centro de control
El dispositivo móvil se ha convertido en la llave de entrada al ecosistema de viaje. Con él, el pasajero puede:
- Reservar vuelos mediante la app de la aerolínea.
- Pagar con monedero digital o tarjeta almacenada.
- Generar etiquetas electrónicas de equipaje antes de llegar al aeropuerto.
- Recibir actualizaciones en tiempo real sobre puertas, retrasos o equipaje.
Estas funciones reducen los tiempos de espera, eliminan procesos en papel y facilitan un flujo más autónomo para el viajero.
La identidad y la tecnología biométrica
El componente biométrico permite verificar la identidad mediante datos únicos del viajero —rostro, iris o huella— en cada punto de contacto. Este método integrado con sistemas de identidad digital, crea un perfil único y seguro que puede usarse a lo largo de todo el trayecto.
El proyecto IATA One ID propone que los pasajeros sean reconocidos de forma digital desde el momento de la reserva hasta la llegada a destino. El objetivo: un viaje digital, sin documentos físicos y con procesos más rápidos, eficientes y seguros, es decir, sin fricciones.
Privacidad y consentimiento: Pilares de la confianza en tecnología biométrica
Aunque los beneficios son claros, la privacidad sigue siendo una preocupación. En los aeropuertos de Estados Unidos, por ejemplo, el uso de reconocimiento facial es opcional para ciudadanos y residentes. Los viajeros pueden solicitar al personal de TSA o Aduanas no usar biometría, sin perder su turno ni sufrir demoras.
La IATA insiste en que la adopción debe basarse en tres principios:
- Consentimiento informado.
- Uso limitado.
- Protección de datos.
Sin estos pilares, la confianza pública —base de la digitalización del transporte aéreo— se vería comprometida.
Aerolíneas y aeropuertos están rediseñando sus operaciones enfocados en el pasajero digital. IATA estima que la eficiencia obtenida con identidad digital y biometría puede reducir hasta 40 % los tiempos de procesamiento en aeropuertos de gran tráfico.
De la automatización al “viaje sin fricción” con tecnología biométrica
El nuevo estándar aspira a un flujo continuo: check-in automático, control de seguridad biométrico, embarque digital y recogida de equipaje automatizada.
Aunque Europa, Medio Oriente y Asia lideran la implementación, América Latina avanza con proyectos piloto en aeropuertos como Bogotá, Ciudad de México y Santiago. El reto será garantizar interoperabilidad entre sistemas nacionales e internacionales y cumplir con marcos regulatorios de protección de datos.
El equilibrio entre innovación y protección de derechos será decisivo para la expansión sostenible de estas soluciones.
Nick Careen, de IATA, plantea que el próximo paso es emitir pasaportes digitales interoperables reconocidos entre países. “Cuando los gobiernos los adopten y habiliten su uso seguro, el viaje completamente digital será una realidad”, afirmó.
El desafío para las próximas décadas no será si se digitaliza el viaje, sino cómo se hace y quién lidera el proceso con responsabilidad, transparencia e inclusión.

