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Civitatis integró su catálogo de actividades con ChatGPT y Claude para que los viajeros puedan descubrir experiencias, consultar información y disponibilidad y preparar un carrito de compra directamente desde una conversación con inteligencia artificial.
El pago todavía se completa en la web de Civitatis, pero el cambio es estratégico: parte del proceso comercial deja de comenzar en un buscador o en la propia plataforma turística y pasa a desarrollarse dentro de un asistente conversacional.
La integración ya está operativa en ChatGPT y Claude. Civitatis también ha validado técnicamente su compatibilidad con Gemini, aunque su activación depende de la ampliación del programa de partners de Google a Europa, Latinoamérica y otros mercados.
El buscador dejó de ser el único punto de entrada
Durante años, el recorrido digital del viajero comenzó con una búsqueda: encontrar un destino, comparar opciones, visitar diferentes sitios y reservar.
La inteligencia artificial está modificando ese comportamiento.
Ahora el usuario puede iniciar el proceso con una pregunta abierta, mantener el contexto y refinar su intención dentro de la misma conversación. Puede pasar de «qué hacer en Roma» a solicitar actividades para una fecha concreta, comparar alternativas y seleccionar una experiencia.
Este cambio desplaza el punto de entrada del viaje. La competencia ya no consiste únicamente en aparecer entre los primeros resultados de Google, sino en ser considerado cuando un viajero pregunta a una IA qué debería hacer, visitar o comprar.
Phocuswright identifica la inteligencia artificial como uno de los factores que están transformando la planificación y compra de viajes, con los agentes de IA avanzando hacia funciones de recomendación, personalización y transacción.
Para Civitatis, estar presente en esa etapa significa acercar su inventario al viajero antes de que este visite directamente su plataforma.
En qué consiste la integración de Civitatis con ChatGPT y Claude
El proceso comienza dentro de la conversación.
El viajero puede descubrir actividades de Civitatis, solicitar información, consultar disponibilidad y preparar un carrito. La interacción puede evolucionar desde una intención general hasta la selección de una experiencia concreta.
La compañía explicó que su objetivo es estar presente cuando el viajero comienza a imaginar su próximo viaje. Andrés Spitzer, CEO de Civitatis, señaló que poder pasar de preguntar qué hacer en un destino a encontrar una actividad, comprobar su disponibilidad y dejarla preparada para reservar acerca la inspiración a la compra.
La diferencia frente a un buscador tradicional está en la continuidad. El usuario no necesita reformular cada búsqueda ni navegar entre múltiples páginas para avanzar en su decisión.
MCP es la pieza tecnológica
Civitatis desarrolló un único servidor basado en Model Context Protocol, MCP, para conectar su catálogo y determinados servicios con distintos asistentes de inteligencia artificial.
MCP fue presentado por Anthropic como un protocolo abierto para conectar aplicaciones de IA con fuentes de datos y herramientas externas. Su objetivo es facilitar la interoperabilidad entre modelos, aplicaciones y servicios sin requerir una integración independiente para cada plataforma.
Esta arquitectura permite a Civitatis utilizar el mismo desarrollo para diferentes asistentes compatibles.
Por eso, el caso no debe entenderse como una alianza exclusiva entre Civitatis y Anthropic. Claude es uno de los asistentes que puede utilizar MCP, pero el protocolo es abierto y también puede emplearse con otras plataformas.
OpenAI, por ejemplo, ya ofrece soporte para aplicaciones basadas en MCP dentro de ChatGPT.
El pago todavía ocurre fuera de la IA
Hay una precisión importante.
Civitatis no procesa actualmente el pago dentro de ChatGPT o Claude. La IA interviene en el descubrimiento, la consulta, la disponibilidad y la preparación del carrito. El checkout y el pago continúan en la web de Civitatis.
Por eso, más que hablar de una reserva completamente ejecutada dentro de ChatGPT, el cambio puede entenderse como la incorporación de una nueva capa de distribución y conversión al proceso comercial existente.
¿Qué beneficios ofrece?
Para el viajero
El principal beneficio es reducir pasos.
El usuario puede describir lo que busca en lenguaje natural sin conocer previamente el nombre de una excursión, proveedor o categoría.
La IA funciona como intermediaria entre una necesidad todavía poco definida y un producto concreto.
Esto resulta especialmente relevante en el segmento de experiencias, donde muchas compras comienzan con una intención abierta: encontrar algo diferente, aprovechar determinado tiempo disponible o descubrir una actividad adecuada para un grupo específico.
Para Civitatis
La ventaja estratégica está en acceder al viajero antes.
Civitatis ya no depende exclusivamente de que el usuario entre a su web para comenzar una búsqueda. Su inventario puede aparecer mientras la persona todavía está explorando opciones.
La compañía afirma que la integración con ChatGPT ya está generando tráfico y reservas.
Si este comportamiento escala, los asistentes de IA podrían convertirse en un nuevo canal de adquisición, comparable en importancia estratégica con otros canales digitales que las OTAs han desarrollado durante las últimas décadas.
Para los proveedores de experiencias
El cambio también afecta a operadores, guías, atracciones y empresas de actividades.
Sus productos deberán ser comprensibles no solamente para las personas, sino también para sistemas capaces de interpretar información, comparar alternativas y generar recomendaciones.
La calidad y estructura de los datos, la disponibilidad, la reputación y la consistencia de la información adquieren mayor importancia.
El SEO tradicional sigue siendo relevante, pero comienza a convivir con una nueva necesidad: Conseguir que los sistemas de IA puedan identificar correctamente qué ofrece una empresa, dónde opera, para quién es relevante y por qué debería recomendarla.
Las OTAs podrían convertirse en proveedores para agentes de IA
Las OTAs construyeron buena parte de su ventaja competitiva alrededor del inventario, tráfico, tecnología, distribución y conversión.
La inteligencia artificial introduce una nueva capa entre ese inventario y el consumidor.
El asistente puede convertirse en el lugar donde comienza la búsqueda, se filtran alternativas y se toma una decisión. La OTA puede seguir siendo responsable del inventario y de la transacción, pero el primer contacto con el cliente puede producirse en otra interfaz.
Eso puede modificar la relación tradicional entre proveedor, intermediario y viajero.
La distribución turística se vuelve interoperable
MCP apunta hacia un ecosistema donde los sistemas turísticos pueden conectarse con diferentes aplicaciones de IA mediante estándares comunes.
Para los grandes grupos turísticos, esto plantea una cuestión tecnológica que va más allá de incorporar un chatbot.
Sus sistemas de reservas, disponibilidad, inventario y contenido deberán estar preparados para comunicarse con nuevas interfaces de manera segura, estructurada y actualizada.
La infraestructura tecnológica comienza a convertirse también en infraestructura de distribución.
El nuevo campo de batalla será la recomendación
En el buscador, una empresa compite por visibilidad.
En una conversación con IA, puede competir por ser recomendada. La diferencia es considerable.
Un usuario puede recibir tres opciones relevantes en lugar de revisar diez páginas de resultados. Si el asistente actúa como filtro, aparecer dentro de esa selección puede tener un valor comercial mucho mayor que simplemente ocupar una posición en una página de resultados.
Por eso, la estrategia digital turística tendrá que considerar algo más que el posicionamiento tradicional.
La autoridad de marca, la reputación, la calidad de los datos, la información estructurada y la disponibilidad del inventario pueden influir en la capacidad de una empresa para entrar en las recomendaciones generadas por IA.
La próxima OTA puede ser una conversación
La integración de Civitatis con ChatGPT y Claude no significa que las agencias, OTAs o sitios web vayan a desaparecer. El cambio está en otro lugar: La interfaz desde la que el viajero descubre y selecciona productos está evolucionando.
Civitatis está probando un modelo en el que la web ya no necesariamente representa el primer contacto. La conversación con una IA puede ocupar ese espacio mientras la empresa conserva su catálogo, proceso comercial y checkout.
Para los ejecutivos turísticos, esta evolución requiere una lectura más amplia.
La inteligencia artificial no debe analizarse únicamente como una herramienta para automatizar atención al cliente, generar contenido o reducir costos. También debe entenderse como una posible infraestructura de distribución.
El caso Civitatis muestra un recorrido que puede volverse habitual: una pregunta genera una intención, la intención se convierte en una recomendación y la recomendación termina en un producto listo para comprar.
Hoy el proceso todavía requiere salir de la IA para completar el pago. Pero a medida que evolucionen los agentes, los estándares de interoperabilidad y los protocolos de comercio, esa frontera podría reducirse.
La pregunta estratégica para la industria ya no es si la inteligencia artificial será un nuevo canal de distribución.
Es quién estará preparado para vender cuando el viajero deje de comenzar su búsqueda en un buscador y empiece a hacerlo directamente con un agente.

