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Cuando la sostenibilidad deja de ser discurso y se convierte en estrategia empresarial.
La sostenibilidad en turismo suele comunicarse a través de acciones cómo programas de conservación, reducción de residuos, reforestación o iniciativas sociales. Pero cuando una empresa turística alcanza una escala considerable ya no se trata únicamente de qué hace por el medio ambiente, sino de cómo integra la sostenibilidad en sus decisiones de inversión, operación, compras, talento y posicionamiento corporativo. En otras palabras, cómo demuestra la coherencia entre su discurso y sus acciones.
Los resultados de la Memoria de Xostenibilidad 2025 de Grupo Xcaret ofrecen una radiografía completa de ese cambio de paradigma. La compañía reporta una inversión histórica de más de 1,000 millones de dólares, principalmente destinada a la ampliación de Hotel Xcaret México, al mismo tiempo que mantiene programas de conservación, fortalece su relación con proveedores y comunidades locales y desarrolla iniciativas para sus colaboradores.
Para los líderes de la industria turística, el dato importante no está solamente en el tamaño de la inversión. Está en observar qué variables acompañan ese crecimiento.
US$1,000 millones: Para Xcaret crecer también implica decidir cómo hacerlo
Xcaret realizó una inversión de más de 1,000 millones de dólares que llamó la atención y nos obliga a cuestionarnos ¿cómo crecer sin desvincular el crecimiento del impacto que genera?
La expansión hotelera representa una apuesta evidente por incrementar capacidad y oferta. Sin embargo, el modelo que describe Xcaret complementa sus proyectos con acciones de conservación, generación de energía limpia, compras nacionales, desarrollo de talento y vinculación con comunidades.
Esto es importante porque la sostenibilidad empresarial deja de funcionar como un departamento separado de la operación.
Cuando una compañía invierte a esa escala, las decisiones de sostenibilidad tienen que aparecer también en infraestructura, abastecimiento, recursos humanos, energía y relación con el territorio.
Para un CEO turístico, esa es quizá una de las principales lecciones, la sostenibilidad tiene mayor valor estratégico cuando forma parte de las decisiones de crecimiento y no únicamente de la comunicación corporativa.
275,273 ejemplares reforestados: Conservar también es gestionar el territorio
Entre los resultados ambientales reportados destaca la reforestación de 275,273 ejemplares de flora nativa y en peligro de extinción.
La cifra es impactante, pero adquiere otro matiz cuando se observa dentro de un destino turístico como el Caribe mexicano, donde los recursos naturales forman parte directa del atractivo que sostiene la demanda turística.
En este contexto, conservar la biodiversidad no es solamente una acción ambiental, también es una forma de proteger el activo sobre el cual se construye la experiencia turística.
El mismo principio aparece en el programa de protección de tortugas marinas. Xcaret reporta más de 20 millones de crías liberadas desde 1996.
Más allá de la dimensión simbólica de la cifra, el programa muestra algo que los ejecutivos turísticos deberían considerar: Los proyectos de conservación pueden convertirse en iniciativas a largo plazo capaces de trascender y formar parte de la identidad de una empresa.
Más de 5,000 paneles solares: La sostenibilidad también tiene una dimensión operativa
Otro indicador particularmente relevante es la instalación de más de 5,000 paneles solares para generar energía limpia. Aquí aparece una conexión directa entre sostenibilidad y operación.
La transición energética del turismo puede convertirse en una estrategia relacionada con eficiencia, infraestructura y gestión de recursos en instalaciones que demandan grandes cantidades de energía.
Para la hotelería, parques temáticos y otros negocios turísticos intensivos en consumo energético, esta dimensión será cada vez más importante.
El objetivo ha cambiado de “¿Mi empresa tiene una política ambiental?” a “¿Cómo incorporo eficiencia y resiliencia ambiental en mi modelo operativo?”
Ese cambio de pregunta es mucho más estratégico.
El 90% de las compras revela otra dimensión del modelo
Uno de los datos que puede pasar desapercibido frente a las grandes cifras ambientales es que 90% de las compras de Xcaret se realizan a proveedores establecidos en México.
Sin embargo, para un ejecutivo este puede ser uno de los indicadores más interesantes.
La sostenibilidad turística también se construye a través de las cadenas de suministro. Cada compra representa una decisión sobre dónde queda el valor económico generado por la actividad turística.
Fortalecer proveedores nacionales y locales puede contribuir a mantener una mayor proporción del gasto turístico dentro de la economía mexicana y generar vínculos empresariales de largo plazo.
Por eso, hablar de sostenibilidad implica ampliar la mirada y pasar de enfocarnos sólo en la huella ambiental de una empresa, para ocuparnos también del impacto económico que generamos alrededor de la operación.
16,000 colaboradores: Ningún modelo sostenible funciona sin personas
Xcaret reporta además más de 16,000 colaboradoras y colaboradores. Esta cifra introduce otra variable fundamental: La sostenibilidad social.
Una empresa turística puede invertir en infraestructura eficiente, conservación y tecnología, pero difícilmente puede sostener una estrategia de largo plazo si no desarrolla también a las personas que hacen posible la operación.
En este ámbito destaca otro dato: 493 becas otorgadas a hijas e hijos de colaboradores.
Para la industria turística, donde el talento representa uno de los activos más importantes y donde la experiencia del visitante depende directamente de las personas, las iniciativas de desarrollo social y profesional no deberían considerarse únicamente como beneficios corporativos.
También forman parte de la capacidad de una organización para construir relaciones de largo plazo con su talento.
ESG: Cuando la reputación también se convierte en indicador
Finalmente, Xcaret reporta haber sido reconocida como la empresa número uno en reputación ESG del sector Hoteles y Servicios Turísticos en México, de acuerdo con Merco México ESG 2025.
Este indicador es interesante porque conecta las acciones anteriores con un activo intangible: La reputación.
Para las grandes empresas turísticas, la reputación ESG puede influir en la relación con clientes, colaboradores, comunidades, inversionistas, socios comerciales y autoridades.
Pero existe una condición importante, la reputación no puede sustituir al desempeño. Los números ambientales, sociales y económicos son los que permiten construir la narrativa, la reputación llega después.
Los resultados de Xcaret muestran una idea que merece mayor atención dentro de la industria
La sostenibilidad no necesariamente compite con el crecimiento; puede convertirse en una infraestructura estratégica para hacerlo de manera más responsable y resiliente. Es necesario gestionar el crecimiento turístico considerando el territorio, los recursos, las personas y la cadena de valor.
Durante años, la sostenibilidad fue presentada como una obligación corporativa o como un elemento de reputación. Hoy empieza a convertirse en una variable estratégica de competitividad.
¿Qué indicadores de sostenibilidad deberían estar sentados en la misma mesa donde se toman las decisiones de inversión, crecimiento, tecnología y rentabilidad?
Porque el futuro del turismo sostenible probablemente no estará definido por quién comunica más iniciativas verdes, estará definido por quién consiga integrar el impacto ambiental, social y económico dentro de la manera en que hace negocios.
Y en una industria cuyo principal activo es el territorio que vende, esa ya no es una cuestión de imagen, es una cuestión de estrategia.

