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Qué provocó la cancelación de la Travesía Sagrada Maya y cuál es el origen del conflicto con Grupo Xcaret
La cancelación de la Travesía Sagrada Maya en 2026 es el resultado directo de un entorno de incertidumbre jurídica tras un fallo reciente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en contra de Grupo Xcaret.
Es la consecuencia de un litigio sobre el uso de símbolos del patrimonio cultural maya con fines comerciales. La Corte determinó que el interés comercial de una empresa no está por encima del derecho de los pueblos originarios a decidir sobre el uso de su patrimonio cultural y como consecuencia se revocaron los permisos que permitían a Xcaret utilizar elementos de la cultura maya.
Estamos ante un escenario legal incierto que pone en riesgo cualquier activación vinculada directamente con estos símbolos.
Por qué se canceló la Travesía Sagrada Maya en 2026 y qué implica el fallo de la SCJN
Hace apenas unos días, Grupo Xcaret anunció la suspensión voluntaria de la edición 2026 de la Travesía. La razón oficial: evitar que el evento se interprete como un desacato o genere mayores conflictos legales.
El fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación establece dos implicaciones críticas.
Por un lado, la empresa tiene la obligación de retirar elementos alusivos a la cultura maya de sus plataformas digitales, materiales publicitarios y productos comerciales.
Por otro, el tribunal subraya que el giro de negocio de Xcaret hotelería, parques y experiencias, no depende estrictamente del uso de estos símbolos, lo que debilita su argumento para utilizarlos comercialmente.
Este punto cambia las reglas del juego para toda la industria: el uso de identidad cultural ya no puede justificarse únicamente desde el storytelling turístico.
Manifestaciones y contradicciones: qué está pasando con el Gran Consejo Maya y los canoeros
Mientras la empresa decide pausar el evento, el contexto social añade una capa de complejidad.
En estos días, representantes del llamado Gran Consejo Maya de Quintana Roo, junto con canoeros participantes, se han manifestado en contra de la cancelación de la Travesía.
El mensaje es claro: consideran que el evento sí genera valor cultural, económico y social, y que su suspensión afecta directamente a quienes participan en él.
Sin embargo, aquí aparece la contradicción más relevante del caso.
El propio Consejo ha estado vinculado al origen del proceso legal que derivó en el fallo. Al mismo tiempo, hoy defiende la continuidad del evento y su relación con Grupo Xcaret, señalando incluso que existían convenios económicos y de colaboración para el uso de elementos culturales.
A esto se suma otro factor: no existe una representación única del pueblo maya. Mientras el Consejo apoya la continuidad, otros colectivos y entidades como el Instituto Nacional del Derecho de Autor (Indautor) mantienen la postura legal de restricción, argumentando que ninguna organización puede atribuirse la representación total de una cultura.
Resultado: un escenario fragmentado, sin una voz única, que complica cualquier solución inmediata.
Quiénes son los afectados por la cancelación de la Travesía Sagrada Maya
El impacto de esta decisión es transversal.
La Travesía Sagrada Maya es una recreación simbólica de antiguos recorridos marítimos hacia Cozumel. En ella participan 333 canoeros que atraviesan el mar tras meses de preparación física y mental.
Pero en paralelo a la cancelación, también se han registrado manifestaciones pacíficas en Playa del Carmen, donde canoeros y representantes del Gran Consejo Maya han salido a exigir la continuidad del evento, asegurando que este respeta tradiciones y genera beneficios culturales y económicos .
Este punto es clave: la movilización no ha sido contra Grupo Xcaret, sino contra las decisiones que limitaron el uso de elementos culturales, lo que evidencia que no existe un rechazo generalizado al modelo del evento, sino al resultado del proceso legal.
Las comunidades locales enfrentan una afectación económica directa. La derrama generada por el evento impacta a proveedores, transportistas, guías y pequeños negocios en la Riviera Maya.
El destino también pierde. En un mercado saturado de experiencias, la Travesía era uno de los pocos productos con narrativa profunda y diferenciación real.
Y por supuesto, el propio Grupo Xcaret enfrenta un reto estratégico: cómo sostener su posicionamiento basado en cultura sin depender de un elemento que hoy está restringido legalmente.
Impacto en el turismo: cómo está reaccionando Xcaret y la evolución de su estrategia cultural
Más que un reemplazo directo de “lo maya por lo mexicano”, lo que estamos viendo es una adaptación estratégica obligada por el nuevo entorno legal.
Grupo Xcaret ya está ajustando su narrativa.
Su espectáculo principal, Xcaret México Espectacular, ha sido renovado en 2026 para reforzar una identidad más amplia, centrada en la historia nacional y no exclusivamente en la simbología maya.
En paralelo, la empresa está apostando por diversificar su propuesta cultural. Gastronomía contemporánea, arte mexicano y experiencias multisensoriales como las que impulsa en el Hotel Xcaret Arte, buscan reducir la dependencia de una sola identidad cultural que hoy enfrenta restricciones legales.
Este movimiento no es menor. Es una señal clara de hacia dónde podría evolucionar el turismo cultural en México: menos dependencia de una narrativa específica y más amplitud en la representación cultural.
Travesía Sagrada Maya: por qué cancelarla es un error estratégico y qué debería pasar ahora
Aquí es donde entra una postura clara.
La Travesía Sagrada Maya no debería cancelarse.
No en estos términos.
Porque lo que estamos viendo no es un rechazo al evento, sino un problema de gobernanza cultural y gestión legal. Incluso actores involucrados en el conflicto están hoy manifestándose para que continúe.
Desde mi perspectiva y lo digo directamente como Dainiz Marin, esto es un problema de acuerdos.
Cancelar la Travesía resuelve el riesgo inmediato, sí. Pero también elimina el valor turístico, económico, cultural y emocional.
Construir esquemas más claros de consentimiento, integrar de forma estructural a las comunidades, redefinir el uso de símbolos y generar modelos replicables que sí cumplan con el marco legal.
El turismo en México no necesita menos cultura, necesita aprender a gestionarla mejor.
Pero tampoco puede darse el lujo de perder experiencias que ya lograron algo muy difícil en esta industria: tener sentido y generar pertenencia.

