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Waymo está dando un paso que merece atención más allá del sector automotriz. La compañía, perteneciente a Alphabet, abrió su nueva generación de robotaxi, denominada Ojai, para todos los usuarios en Los Ángeles, Phoenix y San Francisco. El vehículo había comenzado a introducirse gradualmente en estos mercados durante 2026, pero ahora entra en una etapa de mayor disponibilidad comercial.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha señalado que el transporte es un componente esencial del sistema turístico y que la conectividad influye directamente en la movilidad de los visitantes y en la relación entre los diferentes componentes de una experiencia turística. También ha identificado a los vehículos autónomos como una tecnología con potencial para transformar la movilidad y el turismo.
Hasta ahora, la compañía había utilizado principalmente vehículos Jaguar I-Pace modificados para operar su servicio. El Ojai representa un cambio de estrategia porque fue diseñado desde el principio como un robotaxi y no como un automóvil convencional adaptado posteriormente para conducción autónoma.
Waymo ya había superado los 20 millones de viajes completamente autónomos en más de 11 ciudades cuando comenzó la introducción del robotaxi Ojai.
El verdadero desafío es escalar: De la prueba tecnológica a un servicio comercial con el robotaxi Ojai
La relevancia del robotaxi Ojai no está solamente en que pueda desplazarse sin conductor. El verdadero desafío está en hacerlo a gran escala, con costos suficientemente bajos y con una operación que pueda sostenerse comercialmente.
La compañía ha señalado que su sexta generación de Waymo Driver fue diseñada para funcionar sobre diferentes plataformas de vehículos. Esa modularidad resulta fundamental para una estrategia de expansión porque reduce la dependencia de un solo modelo y permite adaptar el sistema autónomo a nuevas plataformas.
La evolución también refleja una tendencia más amplia de la industria TravelTech: la tecnología deja de competir únicamente por innovación y comienza a competir por eficiencia operativa.
El robotaxi Ojai diseñado alrededor del pasajero
El Ojai es una minivan eléctrica desarrollada con Zeekr, marca perteneciente al grupo chino Geely. El vehículo se fabrica en China y posteriormente Waymo incorpora en Estados Unidos su tecnología autónoma, sensores, sistemas informáticos y demás componentes necesarios para convertirlo en un robotaxi.
El diseño está pensado para un uso intensivo. Cuenta con un piso plano, acceso mediante puertas de apertura tipo elevador, mayor espacio interior, elementos de accesibilidad y una configuración más cercana a una pequeña sala móvil que a un automóvil tradicional. Waymo también incorporó características como compatibilidad con lectores de pantalla, braille y elementos de apoyo para facilitar el acceso.
Esta orientación es importante para el turismo porque el pasajero no necesariamente conoce la ciudad, puede llevar equipaje y puede tener necesidades de movilidad diferentes a las de un residente.
El vehículo también incorpora tres pantallas LED para los pasajeros y una nueva interfaz diseñada específicamente para el servicio de movilidad autónoma.
Pero quizá la novedad más interesante desde la perspectiva tecnológica sea la integración de Gemini, la inteligencia artificial de Google.
Gemini convierte el vehículo en una interfaz turística
Gemini en Waymo funciona como un asistente conversacional independiente del sistema que conduce el vehículo. El pasajero puede utilizarlo para controlar determinadas funciones de la cabina, obtener información sobre el trayecto, preguntar sobre lugares cercanos o conocer datos sobre puntos de interés.
Waymo aclara que Gemini no controla el movimiento ni la ruta del vehículo. La conducción permanece bajo el sistema Waymo Driver, mientras que Gemini funciona como una capa adicional de interacción y asistencia.
Esta separación es particularmente relevante. No se trata solamente de incorporar un chatbot dentro de un automóvil. Se está creando una interfaz de inteligencia artificial directamente integrada en un momento específico del viaje.
Para un turista, eso puede significar preguntar por un restaurante cercano, conocer la historia de un monumento, obtener información sobre un barrio o modificar determinados elementos del viaje desde el auto y sin abandonar la experiencia.
Aquí aparece una oportunidad que la industria turística debería observar con atención: el vehículo comienza a convertirse en un punto de contacto digital dentro del customer journey.
Accesibilidad y experiencia
La accesibilidad es otro elemento que puede adquirir importancia.
La incorporación de piso plano, espacios más amplios y diferentes elementos de apoyo muestra que el diseño del vehículo autónomo puede construirse alrededor de las necesidades del pasajero y no alrededor de las características de un automóvil convencional.
El Departamento de Transporte de Estados Unidos ha desarrollado precisamente iniciativas para impulsar vehículos automatizados con mejores condiciones de accesibilidad para personas con discapacidades físicas, sensoriales y cognitivas.
Para el turismo, esto abre una conversación importante sobre diseño universal. La innovación no debería medirse únicamente por la capacidad de eliminar al conductor, sino por la capacidad de hacer que el desplazamiento sea más accesible, sencillo y personalizado.
La economía del robotaxi depende del costo
Aquí está probablemente la razón más importante detrás del robotaxi Ojai.
Waymo necesita reducir el costo de sus vehículos para poder aumentar significativamente el tamaño de su flota. El robotaxi Ojai fue concebido precisamente con ese objetivo, aunque su fabricación en China introduce un elemento complejo: los aranceles estadounidenses aplicados a vehículos eléctricos procedentes de China.
Investigaciones de Moffett Nathanson basadas en registros de importación apuntan a que Waymo está introduciendo vehículos Ojai a un ritmo considerablemente superior al que algunos inversionistas esperaban. Forbes reportó que la firma estimaba un promedio cercano a 300 vehículos importados por mes y que Waymo ya tenía más de 300 Ojai en operación o acceso temprano en San Francisco, Los Ángeles y Phoenix. Waymo no confirmó públicamente la cifra exacta de importaciones.
TechCrunch, a partir del mismo análisis de MoffettNathanson, estimó previamente un ritmo de aproximadamente 3,156 vehículos durante 2026, con cerca de 300 unidades mensuales.
Esto es relevante porque demuestra que la estrategia de Waymo no consiste simplemente en desplegar algunos cientos de vehículos como una experiencia piloto. El objetivo es construir una infraestructura operativa de mayor escala.
La propia compañía ha señalado que está avanzando hacia una capacidad de producción de decenas de miles de vehículos habilitados para Waymo por año.
La expansión hacia destinos turísticos es especialmente significativa
Las Vegas, San Diego, Phoenix, San Francisco, Los Ángeles y otras ciudades donde Waymo está desarrollando operaciones tienen importantes flujos de visitantes. En estos mercados, el robotaxi puede competir no solamente con otros servicios de transporte bajo demanda, sino también con taxis, transporte privado, shuttles hoteleros y determinadas modalidades de renta de automóviles.
La pregunta estratégica para los operadores turísticos ya no debería ser si los vehículos autónomos llegarán al sector, sino cuándo comenzarán a modificar las decisiones de movilidad de sus clientes.
El aeropuerto será un punto crítico
El acceso aeroportuario será probablemente uno de los espacios donde la tecnología tendrá mayor impacto.
Waymo ya opera servicios autónomos en el entorno de San Francisco International Airport y Phoenix Sky Harbor International Airport, mientras continúa desarrollando operaciones aeroportuarias en otros mercados.
El aeropuerto concentra una necesidad muy específica: viajeros que llegan a una ciudad que no conocen, con equipaje y con una alta expectativa de rapidez y confiabilidad.
Si el robotaxi puede integrarse de forma sencilla con vuelos, hoteles y experiencias, puede convertirse en una pieza más de un viaje digitalmente conectado.
Para las empresas turísticas, esto significa que la distribución del producto ya no termina necesariamente en el momento de la reserva. La movilidad posterior puede integrarse en la experiencia y generar nuevas oportunidades de venta, personalización y fidelización.
El verdadero producto no es el robotaxi Ojai
El robotaxi Ojai es importante para el turismo no porque sea una minivan eléctrica capaz de desplazarse sin conductor, sino porque representa un intento de industrializar la movilidad autónoma.
La primera etapa de los robotaxis estuvo dominada por la demostración tecnológica: demostrar que una máquina podía interpretar el entorno y desplazarse sin intervención humana.
La siguiente etapa es mucho más compleja. Consiste en operar miles de vehículos, reducir costos, mantenerlos disponibles, garantizar seguridad, gestionar infraestructura, cumplir regulación y construir una experiencia suficientemente atractiva para que los pasajeros quieran utilizarlos nuevamente.
Para la industria turística, esto cambia el escenario.
El caso Waymo también demuestra que la inteligencia artificial aplicada al turismo no está limitada a asistentes virtuales, motores de recomendación o automatización de reservas.
La IA ya está entrando en el espacio físico del viaje.
Primero ayuda al viajero a decidir. Después ayuda a reservar. Ahora comienza a acompañarlo mientras se desplaza.
Y cuando el vehículo que transporta al turista también puede conversar con él, interpretar sus necesidades y conectarlo con información del destino, la frontera entre transporte, tecnología y experiencia turística comienza a desaparecer.
Los robotaxis están dejando de ser una demostración de lo que la inteligencia artificial puede hacer para convertirse en una pieza potencial de la movilidad urbana. Para la industria turística, este cambio resulta especialmente relevante porque el transporte no es un elemento aislado del viaje: conecta aeropuertos, hoteles, restaurantes, atracciones y experiencias, y puede determinar qué tan sencillo resulta desplazarse dentro de un destino.

